Siempre hay una estrella que llama nuestra atención cuando miramos el cielo estrellado, esa estrella que brilla por su ausencia, que se refleja en tu mirada y ,relajada, suspiras.
En mi vida han pasado muchas personas, unas más importantes que otras, pero están ahí, a veces completan tu día a día y te regalan una sonrisa. Pero siempre habrá personas que son como las estrellas que llaman nuestra atención al brillar por su ausencia, al darnos sentido, por hacer sentirnos bien día tras día y conseguir que nuestra sonrisa se la dediquemos día a día a esa persona.
De ese cielo, sabes cuál es la estrella que brilla siempre como la primera vez que la viste, porque siempre estará ahí.
La estrella de mi vida tiene nombre y no está en el cielo, está conmigo, iluminándome cada día.
Puedo conocer a muchas personas pero a veces te das cuenta que necesitas a unas pocas para ser feliz, de esas, a pesar de que está en mi vida desde hace menos que otras, es necesaria para hacerme sentir bien.
Siempre he tenido en mente que estar enamorada es ver la vida de otra manera, sentirse feliz y estar todo el día pensando en la persona correspondida.
Y a decir verdad, que cuando intentas explicar qué sientes, no sabes qué decir, porque los sentimientos no se pueden explicar, solo se experimentan de verdad cuando los sientes.
El cosquilleo en el estómago se quedó ambiguo, muchos pueden sentirlos, pero eso es solo es el aperitivo al amar.

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